Chino Rheem derrota a Darren Elias en la final del PGT Heads-Up Showdown

Heads Up Showdown

La foto de Chino Rheem con la corona en sus manos es la imagen que abre el palmarés del nuevo formato de PokerGO, el Heads-Up Showdown.

A la jornada del domingo llegaban tan solo cuatro aspirantes, de un cuadro inicial de 32 invitados por la organización.

Las semifinales se resolvieron en un plazo de 10 minutos.

Primero se clasificó Darren Elias, que tenía en su poder la mitad del stack inicial de Justin Young. Darren eligió el 3bet para jugar AQ desde la BB, y Young, que había abierto 33, decidió poner la fold equity de su lado o jugarse un flip como mal mayor.

Las primeras tres cartas fueron broadways y el turn completó la escalera. El river podría haber completado full para el jugador en peligro, pero fue una Q.

David, que así bautizaron sus padres al señor Rheem, también tenía a Isaac Kempton a tiro cuando le repartieron QQ. La línea de la mano fue calcada a la de la otra semifinal: 3bet desde la ciega con la parte muy alta del rango y push del shortstack, que en esta ocasión requería un porcentaje mucho mayor de fold, porque A3 no iba a estar muy por delante de nada que pagara.

Por lo tanto, la final del PokerGO Heads-Up Showdown reunió en su última partida nada menos que siete títulos del WPT y uno de la PCA Bahamas.

Rheem y Elias llevaron la final a un nivel bastante avanzado, con ciegas 3k/6k. Los stacks iniciales, 250.000 puntos, aún podrían dar juego con esas ciegas, pero el reparto en el momento decisivo favorecía por mucho a Rheem.

De hecho, Elias estaba recurriendo ya al push directo. David destapó un as y con eso le bastó para pagar. De parte del agresor se descubrió Q5, y como el kicker del chipleader era un 8, la equity favorecía por mucho a Rheem. Muchas de las comunitarias rondaron la Q, pero siempre por abajo, hasta el punto de que el showdown lo ganó el 8 completando una escalera a la J.

Chino Rheem está completando un gran inicio de la segunda temporada del PokerGO Tour.

En medio de un furibunda polémica por las prácticas nada éticas que se están destapando en las high stakes, de las que nos ocuparemos en profundidad con más tiempo, que un personaje tan problemático en su día gane un evento de este calibre es algo que puede dejar muy mal sabor de boca a la gente más afectada por estas noticias.

En tiempos se ha considerado a Rheem un paradigma de todo lo que estaba mal en el circuito estadounidense: deudas, falta de palabra en los acuerdos, mal pagador…

El jugador no se quiere esconder y lleva como castigo esa reputación. Pero en sus últimos resultados ve también un premio a un esfuerzo por cambiar drásticamente su imagen.

El secreto para su entrada triunfal a los High Rollers, según el campeón, es que lleva varios meses sobrio.

«No es ningún secreto en el mundo del póker que he tenido mis altibajos.

En un momento de mi vida, me metí en un lugar muy oscuro. Estoy muy, muy agradecido de que se me haya mostrado la luz y de haber encontrado a Dios y a las personas que ha puesto en mi vida para ayudarme a mantener una vida mucho más sana y sobria. Se lo debo todo a eso, realmente«.

Asombran los resultados que llegó a obtener Rheem cuando su estilo de vida estaba tan alejado de lo ideal para rendir a tan alto nivel. Tener que lidiar con el recordatorio de todos sus trapicheos tras sus victorias en plazas consagradas como la PCA o el Five Diamond World Poker Classic le robaban buena parte del orgullo por obtener semejantes logros.

«Entonces todavía era un adicto, de verdad. Ahora, por supuesto, sigo queriendo el respeto y la admiración de mis compañeros, pero ahora se trata más de mí y de mi propia mentalidad personal. Eso es lo más importante para mí: mi mentalidad, mi espiritualidad, mi fe…»

Además de unos High Rollers en el Venetian a principios de mayo, Rheem no tendrá otra oportunidad de puntuar en el PGT antes de las WSOP a no ser que se anime a viajar a Italia, días, o incluso horas antes de que arranque el festival de festivales en su nueva sede en el Strip.